Pastelería Danubio abre nueva tienda en Los Palos Grandes

Con constancia y dedicación han pasado de ser una casita en la esquina más dulce de Chacao a una red de 7 pastelerías en toda la Gran Caracas conocida por 4 generaciones de venezolanos, una puerta más se abre en los Palos Grandes el próximo 9 de abril para endulzar el corazón de nuestros clientes.
La nueva Pastelería Danubio, ubicada en el C.C Las Cúpulas, en la segunda Av. con cuarta transversal. Nivel PB. Local Nº 6, nace con la misma receta y el mismo sabor tradicional de las 6 sucursales anteriores ubicadas, la primera de ellas desde hace 42 años en la calle Guaicaipuro de Chacao, en el Centro Empresarial del Este; en la Av. Principal de Sta. Rosa de Lima, en La Trinidad, Santa Mónica y Macaracuay. Una tienda más se une a ésta gran familia en la que laboran día a día más de 300 personas para ofrecer productos de calidad con corazón. La nueva Pastelería Danubio Las Cúpulas sustituye así a la tienda del Sambil por un ambiente más íntimo para una experiencia amena junto a un dulce y un café.
Dulce historia
Un joven de Budapest y una muchacha andina: Evelia y Pal, tras 18 años de trabajo decidieron abrir un negocio propio. Fundaron la Pastelería Danubio. El Sr. Pal creó y perfeccionó recetas de su tierra y mejoró algunas nuestras con ingredientes nuevos. Las recetas del Sr. Pal siguen intactas a pesar de los años y de la rotación de manos que han laborado en las cocinas de Danubio. Y eso se llama tradición. La tradición continuará en Danubio Las Cúpulas, la nueva sede en el centro de Los Palos Grandes. Están todos invitados a conocer y deleitarse con nuestros postres, tortas, desayunos, almuerzo, ensaladas y sándwiches de siempre.
42 años llenos de dulces recuerdos
Hoy celebramos 42 años de constancia y trabajo endulzando el paladar del venezolano…
Cocinando a fuego lento
Historia de la Pastelería Danubio Por Toti Vollmer
Una muchachita andina. Un joven de Budapest. Una arepa y un strudel. ¿Qué probabilidad estadística había de que se encontraran y decidieran escribir una historia a cuatro manos? Pues pareciera que por lo menos una muy feliz, porque el día en que Evelia y Pal se cruzaron hace un bojote de años en Au Gourmet, en la esquina de Ibarras, comenzó a contarse un cuento muy bonito.
Y como casi todo lo inexplicable, la culpa es del destino, o eso asegura Evelia contundente, mientras gana confianza y se dispone a relatar 42 años de anécdotas.
Cuenta que Pal llegó muchacho y aprendió el oficio de pastelero y de papá en estricto venezolano. Trabajaron juntos en el famosísimo Castellino y terminaron de especializarse en la Pastelería Selva. A los 18 años de casados resolvieron, a instancias de Evelia, que había llegado el momento preciso de montar “un negocito” -como lo dice ella con la voz salpicada de nostalgia. Sumaron sus prestaciones y en 1970 hicieron suya esa esquina de Mata de Coco entre las calles Guaicaipuro y San Marino, para convertirla en referencia obligada de cuatro generaciones de caraqueños.
A Evelia se le dilatan la mirada y el relato cuando habla de esa época. Cuenta del riesgo, delsacrificio, del trabajo duro e intenso, pero de la certeza de que el momento de independizarse había llegado, de cómo fue una decisión de familia, de cómo su marido creó y perfeccionó recetas de su tierra y mejoró algunas nuestras, y de cómo sus tres muchachos le entraron de lleno al sueño de sus padres. Se llena de orgullo por saber que construyó más que un negocio, un legado. La receta de permanecer, dice Evelia, es la fidelidad: el cachito, la selva negra o el pastelito que se comió el primer cliente hace cuatro décadas es exactamente el mismo que se comen sus nietos hoy. Las recetas de Pal siguen intactas a pesar de los años y de la rotación de manos que han laborado en las cocinas de Danubio. Y eso, señores, se llama tradición.
- Este relato salió de un riquísimo café compartido con la señora Evelia Kerese en la terraza de Danubio Santa Rosa.
La mamá de Alejandro, Pablo y Andrés, que es una contradicción de severidad y blandura, protección de lo suyo y orgullo desmedido por los resultados, jefa y cómplice, nos cuenta con una sombrita de pena que “nosotros no sabemos hacer más nada”. Sra. Evelia, y nosotros, los venezolanos, aplaudimos que sea así. Gracias por haberle dedicado 42 años y los que faltan por endulzarnos la historia.
Alejandro Kerese
“Cuando paso cerca del mesón de las tortas, la cuál fue mi responsabilidad en otros tiempos, no dejo de recordar los diciembres en los que trabajaba con todo el grupo hasta la madrugada. Aunque eran otros tiempos el compromiso crece y siento el orgullo de decir que somos la mejor Pastelería de Caracas”.



